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En todo caso
Una de las primeras obras de nuestro proyecto Traducción+, este libro escrito por Mauricio Azevedo pasea por muchos problemas ocidentales: pedofilia, terrorismo, derechos humanos y de las mujeres. Una vez que usted comienza a leer esta novela de humor negro, no podrá dejar de leerlo. Usted también puede leer este libro en los siguientes idiomas:
- Ingles
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Tags: ebook, low-fi, maurício azevedo
Trecho do livro
Mientras mi hijo naufragaba en un pulmón de bacterias, yo me deleitaba con una circunspecta puta canadiense, que hablaba con entusiasmo sobre la literatura de Frederic Beigbeder. Según Julie, los autores franceses podían hacer conmigo lo que ni Jesucristo había conseguido.
“Claro que pueden. Son perfectos para ti, que pretendes pasarte la vida rebotando de pregunta en pregunta sin nunca responder ninguna. Siempre escondido en este útero de cemento que te protege y aísla. Sí, claro. Aísla. ¿Está correcto, aísla?¿Se dice así?”
Empujé la cabeza de ella hacia mi verga.
Ella retrocedió y puso cara de comunista:
“¡animal!”
Un momento único de doble sentido, pero en ese minuto no pensé en eso. Me paso la mayor parte del día sin pensar en nada.
La Vancomicina obtiene resultados de hasta un 84% en infecciones causadas por el Staphylococo Aureus. Sin embargo, es ineficaz contra la Acinetobacter y la Biliah Coli. Hay que recetar Oxacilina, un antibiótico de uso controlado, el cual es efectivo sólo en el 4% de los casos de neumonitis infantil. Mi ex esposa, Antonia, rezaba para que Guto perteneciera a ese cuatro por ciento. Él podía ser el 232. El 349. O el 4958. No me importaba. Lo que yo quería era que él estuviera entre esas personas que reaccionan bien al medicamento, que empiezan a respirar mejor después de ocho horas de tratamiento. Esos chicos que se levantan de la cama y quieren jugar a la pelota. Esos chicos que se van a casa.
Julie seguía recostada sobre mi pecho, hablando tonterías feministas. Su premolar, oscurecido por una tapadura antigua, se podía ver a veces, cuando ella se reía. Al principio me gustaba, pero después ya no me agradaba más. Se fue poniendo horrible. Poco a poco, el oro se va convirtiendo en plata, cobre, bronce, lata, piedra seca.
Mi hijo tuvo cuatro paros cardíacos aquella tarde. Murió antes del anochecer. En relación a mí, eyaculé tres veces. Ninguna vez en la boca.
“Empiezas a vivir queriendo vivir. Es solamente un hecho biológico. Nada más. Cuando uno se enferma, todo lo que uno quiere es sumergirse en la muerte. La verdadera enfermedad nos conduce al real significado de la vida humana, o sea, a la nada.”
Esas fueron mis palabras para Antonia. Palabras de consuelo.
¡Puchas! Lo intenté.
Resenha
Sobre o autor
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Mauricio Azevedo es escritor. |








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